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CON ESTA VIOLENCIA Y DELINCUENCIA NO PUEDE HABER DESARROLLO SOCIAL Y CREACION DE EMPLEOS!!!

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Osuna Mi


Invitado
[111 policías y mil 794 personas, ejecutados en dos años de gobierno de Osuna Millán
Sexenios panistas en BC: 6 mil 551 ejecuciones
Si la impunidad para ejecutar personas, hombres, mujeres y niños, continúa como hasta ahora en Baja California, la administración panista de Osuna Millán pasará a la historia como la más sangrienta de los gobiernos de Acción Nacional. En Tijuana, durante la administración de Jorge Ramos, se contabilizan mil 48 muertes violentas. En total durante la administración del Presidente Felipe Calderón se cuentan 17 mil 117 ejecuciones, de las cuales 2 mil 305 han ocurrido en Baja California lo que significa que 13.5 de cada 100 asesinatos en México, suceden en esta entidad federativa.
Enrique Mendoza Hernández
Los números son claros.
En Baja California, en las cinco administraciones desde Ernesto Ruffo Appel hasta José Guadalupe Osuna Millán los asesinatos producto del narcotráfico han ido en ascenso tanto de número como de violencia y crueldad.
Por lo menos 6 mil 551 personas han sido ejecutadas de diversas formas. Enteipados o encajuelados, desmembrados, decapitados, entambados como en 2008 y calcinados y descuartizados. Pozoleados, colgando su cuerpo de algún puente. En cajuelas de vehículos o envueltos en una cobija.
A pesar del discurso minimalista de los gobernadores panistas, la realidad es que la impunidad que gozan los miembros del crimen organizado, les permite llevar a cabo matanzas para arreglar rencillas, ajustar cuentas o ejecutar venganzas.
Está el caso de la edecán que fue torturada, vejada, golpeada y tratada de manera inhumana, para luego ser muerta y desmembrada. Fue la venganza de un narcotraficante. También las 14 personas que fueron asesinadas la segunda semana de diciembre en un lapso de 24 horas. Su muerte fue producto de la división que existe en el cártel Arellano Félix y que los gobiernos en Baja California, Federal, Estatal y Municipal, han sido incapaces de contener, manteniendo la ola de violencia.
A pesar de los cada vez más altos índices de violencia producto del narcotráfico en Baja California, particularmente en Tijuana, las autoridades no han elaborado una estrategia en conjunto de combate a los delitos. En estas condiciones, las células del narcotráfico concentran cada vez más impunidad.
La administración bajacaliforniana con más ejecutados (sin considerar que la de Osuna Millán no ha terminado), ha sido la del Licenciado Eugenio Elorduy Walther: De 2001 a 2007 el total de ejecuciones fue de 2 mil 543.
No obstante, en prácticamente la mitad del gobierno de José Guadalupe Osuna Millán, se contabilizan 2 mil 305 muertes violentas producto del crimen organizado. De la siguiente forma:
2007: 511 ejecuciones.
2008: 1 mil 019 muertes violentas.
2009: 775 asesinatos hasta el 22 de diciembre.
Total, 2 mil 305 ejecuciones en tres años de gobierno de José Guadalupe Osuna Millán.
En esta dinámica criminal, el número de ejecuciones por año ha ido en aumento. Salvo el año “atípico” cuando en 2008 se registraron mil 019 ejecuciones en Baja California, los años cerraban en menos de mil muertes violentas al año pero siempre en incremento:
2006: 489
2007: 511
2008: 1019
2009: 775
A este ritmo el sexenio de José Guadalupe Osuna Millán habrá de rebasar las 5 mil ejecuciones, para convertirse entonces y a pesar del optimista discurso, en la administración bajacaliforniana más violenta de todos los tiempos.
De igual manera, la administración de Jorge Ramos en Tijuana, es la que concentra más ejecuciones en sus poco más de dos años de gobierno:
2007: 310
2008: 882
2009: 598
Total, 1 mil 790 ejecuciones en tres años (y si elimináramos las 310 de 2007
dado que sólo gobernó el último mes de ese año, la cantidad llega a las 1 mil 480, igual una cifra bastante alta.
Aunque Tijuana es la ciudad más violenta de Baja California, la capital y el quinto municipio no se quedan atrás. En Mexicali hubo un aumento en más del triple de asesinatos con respecto al año anterior: 25 ejecuciones en 2008 y 84 en 2009. Por el contrario disminuyeron en Rosarito: 64 en 2008 por 23 este año. Evidentemente un “efecto cucaracha” sucede al respecto.
En Ensenada fueron contabilizadas 20 ejecuciones durante 2008 por 31 este año; por lo que hubo un ligero aumento. Mientras tanto, en Tecate las estadísticas son similares: 28 en 2008 por 29 en 2009.
En el ámbito nacional, en los tres años de administración del Presidente Felipe Calderón, de 17 mil 117 ejecuciones, 2 mil 305corresponden a Baja California; es decir, en el estado se perpetran 13.5 ejecuciones de cada 100 que ocurren en México.
Por otro lado, en Baja California continúa la cacería de policías. En noviembre y diciembre de 2007, los dos primeros meses de administración de José Guadalupe Osuna Millán, fueron ejecutados 9 policías, 62 en 2008 y 40 en 2009; lo que da un total de 111 uniformados ejecutados de todas las corporaciones policiacas, siendo los más asesinados los policías municipales con 78, 20 ministeriales, 6 de la Policía Federal Preventiva, 3 de la Estatal Preventiva, uno del Ejército y 3 de la Agencia Federal de Investigaciones. Aunque la PGR no tiene datos específicos, datos periodísticos indican que por lo menos 2 mil policías de todas las corporaciones han perdido la vida en estos tres años.

Procurador Chávez Chávez: pierde la cuenta de las ejecuciones
Cuando se supone que la Procuraduría General de la República (PGR) debería por lo menos llevar un control de las estadísticas a nivel nacional, el Procurador Arturo Chávez Chávez no le atina a las cifras cuando sí lo hacen los medios de comunicación. Durante el desayuno-conferencia de fin de año del 17 de diciembre en la Ciudad de México, algún reportero le preguntó por el total de ejecuciones en este año, a lo que contestó Chávez Chávez: “En lo que se refiere a la cifra oficial, es una pregunta que habíamos ya incluso platicado en el desayuno anterior. El manejo de las cifras yo creo que puede ser impreciso, entre otras cosas, porque como ustedes saben, el delito de homicidio es del fuero común, entonces muchas veces los datos se recopilan utilizando como fuente precisamente a las entidades.
“Ahora, atendiendo a las características de los homicidios, muchas veces se les vincula o asocia con la delincuencia organizada, pero como muchos de ellos no han sido esclarecidos, tampoco se puede afirmar de una manera contundente que sean víctimas de la delincuencia organizada. En ocasiones, relacionando la actividad de la víctima con la forma en que fue ejecutada se arriba a conclusiones de esta naturaleza”, explicó.
“La cifra, insisto, en estas condiciones (inaudible) pero le pediría a Ricardo que me hiciera el favor de que cotejáramos estas cifras y pudiéramos proporcionar posteriormente un dato más preciso aún”, concluyó.
Lo cierto es que de tantas ejecuciones a lo largo y ancho de la República, es difícil llevar la cuenta al día, no obstante los medios normalmente cierran estadísticas los últimos días de cada mes, mismas que son obtenidas de las propias tarjetas informativas de las procuradurías estatales.
De acuerdo con los registros hemerográficos de ZETA, en 2007 sucedieron 2 mil 561 ejecuciones, 6 mil 756 en 2008 y por lo menos 7 mil 800 en 2009; dando como resultado tan sólo en los tres primeros años del gobierno de Felipe Calderón, un total de 17 mil 117 ejecuciones en todo el país. O lo que es lo mismo, durante la “guerra fallida” de Felipe Calderón (en palabras de Manuel Espino, ex presidente nacional del PAN) y de seguir así la situación violenta del país, por lo menos 30 mil ejecuciones habrán de suceder en el sexenio de Felipe Calderón.
2009 será el año en que además de sicarios, narcomenudistas y civiles ejecutados en medio de las balaceras por doquier, los cárteles también asesinaron a alcaldes, secretarios de seguridad pública, políticos, comandantes del ejército.
________________________________________
Ejecuciones en BC 2009
Ciudad Cantidad
Tijuana 598
Mexicali 84
Rosarito 23
Ensenada 31
Tecate 29
Total 765
________________________________________
Ejecuciones en BC de 2005 a 2009
Ejecuciones 2005 2006 2007 2008 2009
Tijuana 352 314 310 882 598
Rosarito 24 22 17 64 23
Ensenada 35 49 67 20 31
Tecate 15 19 33 28 29
Mexicali 113 80 90 25 84
TOTAL EN BC 539 489 511 1019 765
________________________________________
Ejecuciones BC últimos tres años
Año Ejecuciones
2007 511
2008 1019
2009 765
Total 2295
________________________________________
Ejecuciones por sexenio en BC
Administración estatales Ejecuciones
Héctor Terán Terán (1995-1998) 931
Alejandro González Alcocer (1998-2001) 1283
Eugenio Elorduy Walther (2001-2007) 2543
José Guadalupe Osuna Millán (2007-2009) 1794
Total 6551
________________________________________





Ejecuciones en México Sexenio Felipe Calderón
Año Ejecuciones
2007 2 mil 561
2008 6 mil 756
2009 7 mil 800
Total en tres años 17 mil 117
________________________________________
Policías ejecutados por corporación en la Administración de Osuna Millán y Rommel Moreno
Corporación Cantidad
AFI 3
Ejército 1
PEP 3
PFP 6
Policía Ministerial 20
Policía Municipal 78
Total 111
________________________________________
Policías ejecutados por año en la Administración de Osuna Milán y Rommel Moreno
Año Policías ejecutados
2007 9
2008 62
2009 40
Total 111










Afrenta del crimen a gobierno y sociedad: Matar adolescentes, ancianos, mujeres y niños.
Abominable
La suma de la incapacidad del Gobierno de Baja California y de la representación del Gobierno Federal para combatir el crimen organizado, más la impunidad que gozan las células del narcotráfico para ejecutar a 28 personas en sólo siete días, sólo puede dar como resultado la ingobernabilidad. El asesinato de tres estudiantes de preparatoria es indignante más allá del contexto social de los jóvenes. El Gobernador del Estado reaccionó denotando debilidad, mientras el Presidente Municipal de Tijuana se fue de gira.
Investigaciones ZETA
Nunca como ahora, la apatía del Gobierno del Estado y la impunidad del crimen organizado proporcionada por elementos de las distintas corporaciones policíacas de Baja California, está lacerando a la sociedad entera.
Lo que sucedió el miércoles 6 de enero de 2009, traspasa los límites de la incapacidad oficial, para adentrarse en la complicidad por inhabilidad de la administración pública, al no estar –evidentemente– en condiciones de mantener el estado de derecho y proveer seguridad a los gobernados.
La política en materia de seguridad en Baja California es un asunto fallido. Así, sin más.
La ejecución de tres jóvenes adolescentes frente a su escuela preparatoria, debería ser en cualquier estado que goce de gobernabilidad, un hecho abominable e indignante que alertaría las estrategias de combate al crimen organizado en su más alta urgencia.
Pero eso no sucede en Baja California. El Gobernador del Estado, José Guadalupe Osuna Millán, ni siquiera ha dado la cara públicamente para lamentar la muerte de los tres jovencitos. A lo más que llegó fue a dar una declaración en la ceremonia del día oficial de la enfermera, donde dijo pedirá más apoyo a la Federación, pero no habló de estrategias propias en Baja California, ni ofreció un mensaje de aliento y solidaridad para la ciudadanía. Allende el contexto social en el que se desarrollaban; formaban parte del llamado en tiempos electorales, futuro de México.
La pública insensibilidad de Osuna va a la par de la huida de Jorge Ramos, Presidente Municipal de Tijuana, quien en los momentos más álgidos y a la menor provocación intenta refugiarse en el extranjero abandonando la ciudad que lo eligió para gobernar. En la misma semana que el Gobernador calló, Ramos se fue de gira a la Ciudad de México.
Este abandono de los gobernantes hacia la sociedad bajacaliforniana la deja sumida en medio de una guerra sin cuartel entre células del crimen organizado que arrasan con niños, mujeres, ancianos y adolescentes. En los primeros siete días del año, los ejecutados son 28.
En este escenario, entre la insensibilidad y la falta de acción oficial, y la impunidad del crimen, es plausible decir que Baja California está atravesando una época de ingobernabilidad. Efectivamente, la incapacidad para combatir al crimen organizado, que en promedio ha ejecutado en las últimas dos semanas a cuatro personas al día, no puede tener otro sustento más que la ingobernabilidad.
En Baja California es necesario, urgente, que el Gobernador comience a gobernar. En materia de seguridad ya no hay plazo. La sociedad civil está amenazada por el narcotráfico impune.
“Nosotros no matamos niños ni mujeres, pinches mugrosos, pero si tú quieres…”
En la cruenta racha de ejecuciones con que el crimen organizado inició el año en Tijuana, esta última semana el criterio para la selección de las víctimas se amplió: Asesinaron a mujeres y adultos mayores que aunque no operen para el CAF son familiares de jóvenes entre los 20 y 30 años que delinquen con el crimen organizado. Y atacaron a menores de edad vinculados a la venta de droga al menudeo.
En los primeros siete días del año, 28 personas han sido ejecutadas en Tijuana. Con 49 horas de diferencia fueron asesinados cuatro jóvenes ligados, en las primeras indagatorias, a la venta de droga al menudeo.
El lunes 4 de enero a las 14:30 horas en el lujoso fraccionamiento Chapultepec quedó sin vida José Fernando Labastida Fimbres; y el miércoles a las 15:45 horas, Jonathan Manuel Tadeo Rivera, Oswaldo Amigael Martínez Vázquez y Thamar Jauna Silva, todos de 16; fueron abatidos en Jardines de La Mesa.
Al joven Labastida, ya lo tenían identificado como problema las autoridades locales que realizan operativos preventivos en la zona de Chapultepec, Hipódromo y Aguacaliente. Le conocían amistades cercanas con hijos de “narcojuniors” detenidos y sentenciados en Estados Unidos.
Informes extraoficiales refieren que a partir del 11 de diciembre, con el inicio de la pugna entre células del CAF, algunos padres de familias adineradas, con hijos inmiscuidos en actividades delictivas, recibieron llamadas de advertencia informándoles que previnieran a los menores de cancelar sus acciones delictivas; que evitaran “hacerle al héroe poniéndose de algún lado”; que los sacaran de la ciudad. Algunos lo hicieron. No fue el caso de Labastida.
El ataque contra el adolescente fue directo. 20 casquillos de .223 y 39 casquillos 7.62 X 32, de AR-15 y AK- 47, todos sobre el carro mientras estuvo a bordo, y sobre el lugar donde cayó sin vida. Aunque lograron su objetivo, los atacantes no eran los más diestros: acertaron seis balas y al huir les ganó el pánico. Cuando huían por avenida Las Ferias, al ver a unos hombres vestidos de negro –guardias de un restaurante– los balearon creyendo que eran policías. Ahí asesinaron a Julio López.
Tras la muerte de Labastida, alrededor de las siete de la noche del 5 de enero, desde un carro lanzaron el cuerpo de un hombre muerto y encobijado en la colonia Anexa Postal y le dejaron un letrero en una cartulina: “Nosotros no matamos niños ni mujeres, pinches mugroso, pero si tú quieres…”
El martes repitieron un ataque contra menores de edad. Sin piedad desde dos autos, descargaron 35 casquillos de arma larga sobre los adolescentes de apellido Tadeo, Martínez y la menor Jauna Silva, cuando salían de un examen en el COBACH. De acuerdo a las policías preventivas e investigadoras, las primeras indagatorias indican que el ataque era contra el menor que conducía el auto a quien autoridades habían identificado por presumir tener relaciones con criminales, y con esa actitud ya había amenazado a tres maestros y era líder de una pandilla conocida como los “Juniors”, dedicados, presuntamente y de acuerdo a los investigadores, a la distribución de droga entre jóvenes en la zona.
Como principal responsable de la pérdida de estas tres jóvenes vidas, la autoridad señala a “La Güera”, un hombre que hace las veces de coordinador criminal de esa área delegacional para el CAF bajo las órdenes de “El Muletas” quien explicaron, era tío del joven; aprovechó la inexperiencia de la edad y lo metió en las actividades delictivas.
La otra modalidad de presión, por parte del crimen organizado en esta disputa durante el presente año, ha sido asesinar a familiares de los jóvenes. El 31 de diciembre, pasadas las 10 de la noche asesinaron en el fraccionamiento Los Ángeles a Juvencio Martínez Rocha y a sus hijos Adrián y Alberto Martínez Ruiz, los ejecutaron porque un familiar es servidor de Sánchez Arellano.
A la mujer decapitada localizada el 2 de enero, le quitaron la vida por ser madrastra de un joven ligado al “Ingeniero”; le dejaron el mismo mensaje que al ministerial: “Ahí está tu pariente Neto, por seguirle la cura al Ruedas y al jefe del albañil. Arriba La Maña”.
Y la madrugada del día 5, sobre el cuerpo de otra mujer, torturada, asesinada, envuelta en una cobija y arrojado sobre el bulevar Federico Benítez, encontraron otra cartulina con el mensaje:“Aquí está tu cuñada, sigues tú. Atentamente la maña”.
“Los asesinos de ‘El Teo’ están matando familiares de los jóvenes que ellos creen que están apoyando a Sillas, sin importar que no estén medidos en el crimen organizado”, refirió a ZETA un investigador. Y Gilberto Sánchez Arellano reiteró al ministerio público federal: Los asesinos de García Simental, están matando a criminales de su célula que les quedan mal, para abultar el número de muertos.
También secuestros
En cuanto a las privaciones de la libertad, el 5 de enero un grupo de delincuentes plagió a la hija de Gustavo Ortiz Macklis, y el alcalde de Tijuana, Jorge Ramos, pidió especial atención en el caso. El 6 de enero por la mañana secuestraron a José Agustín Calderón, secretario del trabajo del Sindicato de Burócratas y a su esposa; alrededor de las ocho de la noche se informó que los delincuentes los habían regresado, los dejaron cerca de su casa. Los secuestradores los entrevistaron, se dieron cuenta que se habían equivocado y cuando los liberaron les dijeron que eran de la autoridad federal. En la delegación de la PGR negaron haber efectuado el operativo, y el Comisario de la Policía Federal no respondió a los llamados.
Por la tarde secuestraron a un hombre en la colonia Libertad y a dos guardias de seguridad que supuestamente resguardaban una casa en reparación, propiedad de la familia Múzquiz, ubicada en el fraccionamiento Chapultepec. En ambos caso ingresaron a las propiedades con los autos derrumbando las puertas de acceso. El jueves 7 de enero, el hombre plagiado fue regresado por sus captores.
La riña: Contra el Sillas
La privación ilegal de la libertad cometida contra una niña los últimos días del año 2009, por secuestradores al servicio del traficante de apellido Sillas, alias “Ruedas” o “Mauricio”, cambió la dinámica de la jornada sangrienta entre esta célula de Fernando Sánchez Arellano y las que delinquen para Teodoro García Simental.
En cuestión de horas, la pequeña fue liberada, e intercambiada por dinero y su padre, que es operador de “El Muletas”; él pasó dos días secuestrado, entregó otros miles de dólares y regresó con su familia, pero este hecho le dio una nueva dirección a la pugna por un camino más peligroso y vil.
De acuerdo a infiltrados e informantes oficiales, en ese momento delincuentes al servicio de “El Teo”, comenzaron a atacar, con la venia del CAF, a “familiares cercanos, padres, hermanos, cuñados, concuños, de aquellos que apoyan al Sillas”. La idea tras la macabra táctica es, según los investigadores, que delincuentes de todas las escalas, dejen solo al de apellido Sillas, ante el temor de ver morir a familiares y amigos.
De acuerdo a las labores de inteligencia, la macabra estrategia estaba funcionando. Por lo menos los primeros días de enero, la información era que el único apoyo fuerte que todavía conservaba completo “El Ruedas”, era de grupos delictivos de la colonia Libertad, y aquellos encabezados por el ex marino Melvin Gutiérrez Quiroz, uno de los nueve hombres cuyas fotos acompañan a la de Fernando Sánchez Arellano en el último cartel de “Los más buscados” emitido por el FBI contra la estructura del CAF.
La tarde del jueves 7 de enero, matones de García Simental acribillaron a Víctor Piña Rojas y dos hombres más en un domicilio en la calle 15 y Naranjos, de la colonia Libertad parte alta.
Estos muchachos entre los 23 y 30 años, además de estar relacionados con la distribución de droga al menudeo, eran, de acuerdo a la autoridad investigadora, la “bataca de El Melvin en la Libertad”, los coordinadores de sus operativos de traslados, distribución y protección.
Al ataque a mano armada de los criminales, es muestra que la guerra entre las células del CAF continúa, ante la incapacidad del Gobierno Estatal, y del Federal, para combatir al crimen organizado en Baja California.
Municipales detenidos participarían en el atentado a Leyzaola.
Corrupción hasta el cuello
La detención de Gilberto Sánchez Guerrero confirmó lo que las autoridades presumían pero les faltaba comprobar: La traición de agentes municipales y ministeriales que dejaron de servir al estado para colaborar en el crimen organizado. El detenido dio santo y seña de la transa. Cómo le proporcionaban información confidencial, despejaban las calles de unidades oficiales y lo más delicado, proporcionaron información de la seguridad del Teniente Julián Leyzaola. Tiempos, armas, recorridos.
Investigaciones ZETA
Los policías municipales detenidos por el Ejército en Tijuana, están hasta el cuello de corrupción. Es la segunda ocasión –y la definitiva– en que un narcotraficante detenido los acusa de colusión con el crimen organizado.
Gilberto Sánchez Guerrero “El Gil”, no los protegió como los agentes lo hicieron con él durante años. Ex policía municipal que es, supo tejer una red de resguardo para él y su jefe Raydel López Uriarte “El Muletas”, a través de municipales desleales como los ocho que arraigó la autoridad federal. A dos más, detenidos en el pasado y hoy liberados, también los marcó.
Entre otras situaciones, “El Gil” los acusó de proporcionarle a esa célula del cártel Arellano Félix, información sobre operativos de la municipal, movimiento de patrullas y estrategias de combate ideadas por el Secretario de Seguridad Pública de Tijuana, el capitán en el retiro Julián Leyzaola Pérez. El narcotraficante aprehendido el 31 de diciembre de 2009 aportó más datos sobre la corrupción de los agentes: Participaron de manera activa en ejecuciones, levantones y otros operativos criminales.
Aprehendido por la Policía Estatal Preventiva, luego fue puesto a disposición del Ejército y de las autoridades federales, donde los municipales fueron careados con su acusador antes protegido. Ahí les dijo cuando los primeros fingieron inocencia “No te hagas… tú trabajas conmigo”. Ante la realidad, algunos aceptaron haberle recibido llamadas y darle datos, incluso permitir el paso franco de comandos, pero todos negaron haber recibido dinero.
Dos fueron las excusas de los municipales para proporcionar facilidades a “El Gil”: Miedo y “quedar bien” con Raydel López Uriarte “El Muletas”. Según ellos el dinero no era su interés, más allá de estar “bien con la maña”.
Los agentes señalados por delitos del crimen organizado fueron: Diana Angélica Cruz Gómez, Abraham Celis Pillado, Osvaldo Arce Huerta, Pedro Rosales, Octavio Rodarte, Alfredo Moreno, Jaime Orozco, Carlos Patrón, Heriberto Fernando Dueñas, Sergio Moreno. Los primeros dos fueron liberados por el Ministerio Público federal por “falta de elementos”. Los otros ocho están arraigados.
Las acusaciones de Sánchez Guerrero, llegaron a secundar los señalamientos que previamente habían hecho contra los mismos agentes, otros cuatro miembros del cártel detenidos, como: Edgar Zúñiga Nuño “El Mono”, Levardo Sánchez Olguín “El Novato” y los ex policías Luis Enrique Carrillo y Gustavo Adolfo Rodríguez Magaña.
Prolífico en el decir, Sánchez Guerrero también manifestó que sólo ha visto en dos ocasiones a “El Teo”, una de ellas en la fiesta del Baja Season (22 de enero de 2009) de donde el capo huyó con la ayuda de la Policía Federal, pero fue aprehendido Santiago Meza Orozco “El Pozolero”.
“El Gil” no proporcionó más información sobre los líderes de célula del CAF, porque su nivel jerárquico criminal no le permitía acceder a información sobre decisiones, ubicaciones y condiciones físicas de los maleantes. Dijo no tener contacto con los cabecillas de la organización criminal.
En la célula a la que el pertenecía, sólo “El Muletas” hablaba con García Simental. Explicó: Más allá de la afinidad criminal, los une el lazo del compadrazgo. En estas condiciones aseguró Sánchez Guerrero, que el atentado a Julián Leyzaola lo había planeado su jefe directo, Raydel López Uriarte “El Muletas”.
También informó “El Gil” cuando se lo preguntaron, que el atentado contra los militares en Tijuana el sábado 28 de noviembre de 2009, en la gasolinera ubicada sobre el libramiento Rosas Magallón, en las inmediaciones del Parque Industrial Pacífico de la delegación San Antonio de los Buenos, fue perpetrado por matones de Manuel García Simental “El Chiquilín”. Se los toparon y el motivo del ataque fue una supuesta venganza por el homicidio de Ernesto Salomón Sauceda “El Nemo”, quien murió tras ser baleado por agentes encapuchados el 14 de agosto del año pasado.
En esta jornada de asesinatos y declaraciones de “El Gil”, los nexos criminales de agentes ministeriales también fueron expuestos, los señalados: Sergio Ballesteros, Raúl Ojeda Pérez, Lorenzo Vargas Romero y los asesinados: Marco Antonio de la Luz Arellano y Arturo Mendívil Macías.
Los municipales de “El Teo”
Sobre la forma en que los agentes municipales detenidos servían al crimen organizado, Sánchez Guerrero ofreció muchos detalles. A cada uno le descubrió la corrupción:
* Pedro Damián Rosales Valenzuela “El Pit”.- A este ex escolta de Leyzaola lo acusó de proporcionarle información precisa sobre operativos municipales y trabajos de las fuerzas coordinadas. También de detallar el sistema de seguridad que rodeaba al Secretario de Seguridad.
Incluso y cuando Rosales alegó inocencia, el narcotraficante lo espetó: Que había sido escolta de Filiberto Parra Ramos “La Perra” cuando Leyzaola era director de la Policía Estatal Preventiva (PEP), y que había participado en el atentado contra el ex Secretario de Seguridad Pública del Estado Manuel Díaz Lerma (25 de abril de 2006). “No te hagas, tú fuiste como bataca (pistolero) a Mexicali”, le dijo de frente Gilberto Sánchez. Rosales Valenzuela admitió los señalamientos.
Rosales ya había sido ligado al crimen organizado por parte de Luis Enrique Carrillo (detenido el 19 de marzo de 2009). En aquel entonces se presentó voluntariamente el 21 de marzo ante el Ejército. Lo carearon con su acusador. Lo interrogaron y lo liberaron cuatro días después. Después de ello la Federación le hizo los exámenes de control y confianza y lo calificó como “recomendable con reservas”. Otro señalamiento en su contra: Edgar Zúñiga Nuño, “El Mono”, lo mencionó como parte de la célula delictiva.
El hoy detenido y de acuerdo a Gilberto Sánchez, participaría en el atentado que fraguaban contra el Teniente Leyzaola. Explicó el narcotraficante: Un primer grupo que él encabezaría lanzarían una ráfaga. Otros ejecutarían ataques a la misma unidad y al resto de la escolta. Declaró “El Gil” que sabían que no acabarían con la vida del Secretario debido al armamento con el que se le da seguridad. ¿Cómo sabes?, le preguntaron. “Tengo gente dentro”, respondió. Después, con militares de testigos dio los nombres: Pedro Rosales y Octavio Rodarte Alonso.
* Octavio Rodarte Alonso.- Ex escolta del Secretario de Seguridad Municipal, en todo momento negó pertenecer al CAF, haberles dado información o mantenido contacto con “El Gil” posterior a que éste desertara de la Policía Municipal. El sicario le dijo a la cara: “Tú me pasas información…a mí directamente”. No lo aceptó.
Rodarte había estado bajo sospecha sólo en una ocasión anterior, cuando se desempeñó como subalterno de Víctor Gamaliel López López, quien fuera subjefe de San Antonio de los Buenos. En enero de 2008, al ser detenido Alfredo Araujo Ávila “El Popeye”, tenía entre sus posesiones un radio base de banda civil, un radio marca Motorola P-110, con frecuencia de la Policía Municipal de Tijuana y una credencial de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal a nombre de Gamaliel López. Este jefe policiaco fue destituido en mayo y desapareció la primera semana de junio de 2008.
* Alfredo Moreno Cueva.- Ex coordinador del grupo DARE, también está ligado al grupo de Gamaliel López, con quien se desempeñó como jefe del área operativa. Fue mencionado en varias averiguaciones durante 2009 pero no fue detenido antes por ser considerado un hombre inteligente, de liderazgo al interior de la Policía Municipal y peligroso. “Sin elementos suficientes sabíamos que podía ser liberado, que se escaparía y pasaría automáticamente a encabezar una célula criminal”, explicaron las autoridades implicadas.
Para las áreas de investigación locales, Moreno formaba parte de la estructura criminal ligada a Fernando Sánchez Arellano “El Ingeniero”. Las más recientes acusaciones en contra de Moreno, las hicieron Edgar Zúñiga Nuño “El Mono” y Levardo Sánchez Olguín “El Novato”, detenidos el 24 y el 25 de noviembre de 2009, “lo nombraban como parte del grupo pero no decían que hubiera participado con ellos en un delito u operativo criminal determinado”.
Sánchez Guerrero manifestó: “Él trabajó conmigo”, y aseveró que Moreno era la cabeza del segundo grupo encargado de rematar a Leyzaola en el operativo fallido. Cuando al detenido se le cuestionó la pertenencia de Moreno al grupo de Sánchez Arellano y no a la célula de “El Teo” su explicación fue que lo del Teniente era un “trabajo” de todas las células del CAF.
* Jaime Orozco de Anda.- ex jefe de Operaciones Especiales. Lo seleccionaron para un puesto directivo, Manuel Nieves Reta (actualmente bajo proceso por nexos con el crimen organizado) y Marco Antonio Vázquez Hernández “El Chaky”, tío de Luis Ramírez Vázquez “El Güero Camarón”, y quien es buscado por el Ejército desde el 1 de abril de 2009 tras ser señalado como integrante del CAF junto a otro 30 policías por sus presuntos cómplices, el civil Raymundo Sotelo “El Moreno” y el ex policía Luis Carrillo Osorio.
Ante el director y secretario de la policía municipal, Jaime había capitalizado el homicidio de su hermano Francisco Javier Orozco de Anda cometido el 21 de marzo de 2008, cuando salía de su turno en la delegación Centenario. Se supo después que fue asesinado por venganza de Armando “El Gordo” Villarreal, pues presuntamente lo había capturado, esposado y arrodillado el 20 de marzo sin saber quién era cuando lo sorprendió con sus cómplices robando un cajero automático en el centro comercial Calimax en Otay.
Francisco Orozco escuchó la orden del jefe de delegación para que liberara a los detenidos, pero sometió al delincuente, solicitó refuerzos, no los recibió. Antes llegó un comando a rescatar a Villarreal. Al día siguiente lo mataron.
El día que murió su hermano, Jaime pidió a sus superiores ser colocado en un puesto estratégico para combatir a los asesinos. Fue subjefe de operaciones especiales y tuvo buenos resultados.
* Juan Carlos Patrón Zúñiga.- Ex subjefe de Operaciones Especiales. Fue nombrado por Orozco de Anda y lo ubicaban en el grupo de Nieves y “El Chaky”. Gilberto Sánchez Guerrero testificó en el careo que Orozco y Patrón le proporcionaban información y le servían para liberar detenidos de su célula. La declaración fue sumada a un incidente el fin de semana de Navidad en el que Orozco y Zúñiga persiguieron a unos presuntos narcotraficantes hasta las faldas de un cerro pero no hubo detenidos. Cuando el director Gustavo Huerta los cuestionó, sólo respondieron “se nos fueron”. Como estaban frente a terreno abierto, les discutieron ¿para dónde? Entonces admitieron que los habían dejado ir y se justificaron “por miedo”.
* Sergio Heriberto Fernando Dueñas.- Los primeros meses del año 2008, este agente solicitó en repetidas ocasiones, sin éxito, ser escolta del secretario Leyzaola o del director Huerta. En marzo de 2009 fue detenido el jefe de policía en la delegación Los Pinos, Salvador Bolaños, y Huerta nombró a Fernando Dueñas como jefe de la zona, pero el secretario lo removió a los pocos días. Tampoco le permitió permanecer como interino; le dieron cargo de supervisor en la misma demarcación. Desde el principio hubo quejas de su actuar. Llamaba por teléfono celular cada vez que había un operativo, y mientras los agentes se dirigían al lugar “les avisa que se abrieran”.
Lo mismo declaró Edgar Zúñiga Nuño “El Mono”: Que les daba todos los datos de lo que pasaba o iba a pasar en la delegación Cerro Colorado. De hecho, conforme a las declaraciones de los criminales, Heriberto Fernando Dueñas fue uno de los dos policías municipales que acompañaron a “El Mono” un día antes de su detención en el último recorrido para seguir y ubicar al Secretario de Seguridad de Tijuana y su escolta, para “ponerles cola”.
* Osvaldo Arce Huerta “El Chocorrol”.- Era escolta del subjefe de la Policía Municipal en La Presa, Rubén Ubaldo Villanueva Meza; lo acompañaba el 25 de enero de 2009 cuando fue asesinado en el interior de los billares Pockets en la zona río Tijuana. Villanueva era el sexto agente asesinado del año. Herido, Arce fue trasladado al Issstecali El Mirador; su versión fue que el deceso del jefe se había dado en una riña con desconocidos. Con la golpiza, el tímpano de Arce fue afectado y perdió el equilibrio, no podía caminar bien y fue asignado a puntos fijos. El martes 9 de enero de 2010, cuando fue detenido, llevaba ocho meses sin trabajar debido a la discapacidad, pero acudía a cobrar.
Antes del atentado, Arce fue cinco años subjefe policiaco en la controvertida delegación La Presa. Fue compañero y manejaba el mismo nivel que Ezequiel Valle Rangel, desertor de la corporación en febrero de 2008, y de Blas Enrique Leyva Esparza quien dejó la corporación en mayo de 2008, luego que ambos fueron señalados como servidores del CAF por los testigos protegidos Luis Ramírez Vázquez, Pedro Ignacio Zazueta y Marcos Assemat en declaraciones hechas a finales de 2008 y hasta febrero de 2009.
Osvaldo, también fue jefe de Gilberto Sánchez Guerrero “El Gil”, quien lo marcó como informante de la célula de Raydel López Uriarte “El Muletas”. Tal como lo había hecho el 1 de noviembre Edgar Zúñiga Nuño, “El Mono”.
En enero de 2009 fue incriminado como sospechoso en el caso del secuestro y homicidio del restaurantero Rafael Coronado López, luego que determinaron que Jesús Rangel Peña “El Enano”, apoyado por el agente municipal Antonio Castro Jiménez (detenido 21 de abril 2009), habían consumado los delitos e implicaron a Osvaldo Arce Huerta. También fue ubicado como el policía que “trasmitía las órdenes” a los jefes de La Presa para que “se abrieran”, sacaran las patrullas de las calles, o dieran información de la ubicación de algunos de los agentes asesinados entre enero y junio de 2009.
* Sergio Moreno Cazares.- No existían antecedentes, pero fue mencionado como informante por “El Gil y “El Mono”.
* Abraham Celis Pillado “El Gato”.- Fue delatado por “El Gil” como uno de sus servidores; este policía fue detenido el 15 de septiembre de 2009 acusado por Gustavo Rodríguez Magaña, ex policía corrupto aprehendido el 9 del mismo mes. Hace tres meses en su primera declaración, reconoció que a través de su pareja Cristian Martínez, el sicario Armando “El Gordo” Villarreal les hizo llegar un teléfono y 500 dólares por quincena por ignorar o proteger a vendedores de droga al menudeo. Después negó los cargos. Y fue liberado el 7 de diciembre por falta de elementos.
* Diana Angélica Cruz Gómez.- De ella, Sánchez Guerrero reiteró que era su novia y que le proporcionaba información, tal cual la mujer había sido acusada por Magaña. El 17 de septiembre cuando fue presentada, Cruz admitió la relación, pero aseguró que supo de la actividad criminal de “El Gil” hasta que desertó y reconoció haber continuado la comunicación hasta junio de 2009. Después lo negó y fue liberada por falta de elementos el 8 de diciembre.
Los ministeriales de “El Ingeniero”
“El Gil” también hundió al agente ministerial Sergio Ballesteros, quien recibió y atendió una orden de presentación el 6 de diciembre, después que predios, carros, caballos purasangre y otros inmuebles de alto valor inscritos a su nombre, fueron localizados en un operativo realizado por el Ejército. Los primeros datos recabados, incluidas las declaraciones de Sánchez, ubican a Ballesteros como presunto operador al servicio de Fernando Sánchez Arellano “El Ingeniero”.
Antes de este ministerial, otros empezaron a ser investigados a partir de que fueron víctimas de atentados.
Tres días después de iniciada la matanza entre servidores de Sánchez Arellano contra García Simental, a las 18:00 horas del 14 de diciembre fue herido a balazos mientras circulaba por el bulevar Federico Benítez el agente adscrito a la Unidad Orgánica Contra Robo Domiciliario, Raúl Ojeda Pérez. Herido llegó a la Cruz Roja donde salvaron su vida.
Conforme a las primeras indagatorias el agente fue atacado por trabajar para “El Ingeniero” y haber solicitado información que lo ayudara en la pugna interna. Ojeda presuntamente es colaborador de un ex ministerial que sirvió como escolta de Francisco Castro Trenti cuando fue subprocurador en Tijuana entre 2006 y 2007.
El 17 de diciembre a las cuatro de la madrugada, un grupo armado sacó de su domicilio en la colonia Sánchez Taboada al ministerial Lorenzo Vargas Romero. Lo liberaron el domingo 20. Los primeros reportes indicaron que a Vargas lo secuestraron delincuentes de “El Teo” para presionar a su hijo Juan Lorenzo Vargas Gallardo “El Chan”, a quien acusan de dirigir una célula criminal de “El Ingeniero”. Se quedó en lugar de Gerardo Vizaiz hijo, quien fue detenido el 28 de febrero de 2009.
Le exigieron a “El Chan” que liberara a un hombre que había secuestrado a petición del criminal de apellido Sillas, conocido también como “Ruedas” o “Mauricio”. Vargas lo entregó y se comprometió a no meterse en el pleito. Su padre fue liberado.

El ministerial Marco de la Luz Arellano, adscrito al Grupo Contra Robo de Vehículos, fue privado de la libertad alrededor de la media noche del lunes 28 de diciembre. Hombres encapuchados lo sacaron a balazos de su casa en la colonia Las Flores, en La Mesa. La mañana del 30, dejaron su cuerpo decapitado con una cartulina: “Ahí está tu pariente Neto, por seguirle la cura al Ruedas y al jefe del albañil. Arriba La Maña”.
Arturo Mendívil Macías, ministerial, fue asesinado el 3 de diciembre en compañía de un civil que la Procuraduría no ha identificado, tampoco hubo tarjeta informativa de los hechos. El agente adscrito a Robo de Vehículos estaba en el interior de un carro estacionado en la calle Miguel Cabrera de la colonia Mesa de Otay Módulos 2; vio a sus atacantes, intentó huir pero lo mataron.
Su acompañante Jaime o “El Jimmy” era un coordinador de venta de droga al menudeo al servicio de Sánchez Arellano, estaban recibiendo cuotas de “tienderos” y Mendívil iba de escolta. Este ministerial empezó a servir al CAF bajo las órdenes de “El Güero Camarón”, siempre del lado de los Arellano. Sad

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